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"Si admito que hay de uno a dos millones de homosexuales, esto significa que un 8% de los hombres son homosexuales. Y si la situación no cambia, significa que nuestro pueblo estará infectado por esta enfermedad contagiosa […]

 

La homosexualidad impide todo rendimiento, destruye todo sistema basado en el rendimiento. Y a eso se une el hecho de que un homosexual es un hombre radicalmente enfermo en el plano psíquico. […] Nosotros hemos de comprender que si este vicio continúa extendiéndose en Alemania sin que lo combatamos, será el final de Alemania, el fin del mundo germánico".

'Discurso de Heinrich Himmler sobre la homosexualidad' [18 · 02 · 1937]

El genocidio es, sin lugar a dudas, el mayor crimen del que se podrá hablar y el mayor atentado contra los derechos humanos. Un crimen que no ha perdido ni perderá su actualidad, con un especial marcado en el siglo XX, pero que continúa produciéndose en el siglo XXI.

A diferencia del pueblo judío que vio aliviado su sufrimiento con el hundimiento del nazismo, el colectivo homosexual siguió padeciendo su persecución y castigo por la vigencia del artículo '§175 del Código Penal Alemán' (§ 175 StGB - Deutschland). Una norma jurídica que estuvo vigente en Alemania desde el 1 de enero de 1.872 hasta el 11 de junio de 1.994. De hecho, ningún gobierno reconoció a los homosexuales como víctimas del nazismo hasta el siglo XXI.

La persecución de homosexuales en la Alemania nazi se fundamentó principalmente en la premisa de que su sexualidad era totalmente incompatible con la ideología nacionalsocialista dado que éstos no podrían reproducirse, poniendo en peligro la continuidad de la raza aria. Llegaron incluso a asegurar que ésta se transmitía por vicio de unos individuos a otros, por lo que las autoridades pusieron todos los medios a su alcance para evitar su propagación. Se calcula que aproximadamente 140.000 hombres fueron procesados bajo las diferentes versiones de este artículo §175. Para cualquier hombre, el simple hecho de una prueba o intuición de su homosexualidad conducía a su juicio y consiguiente internamiento en un campo de concentración, etiquetado como un 'triángulo rosa'. Únicamente por la evidencia de un beso, una mirada, una carta, un gesto o un abrazo.

Así fue como HANS SEIDEL llegó hasta el campo de concentración de Sachsenhausen (Oranienburg) en 1.938, después de recibir una 'orden de custodia' de la Gestapo en compañía de su hermana ANNE SEIDEL

Mucho después de sus visitas a 'El Dorado' donde un joven transformista llamado PAUL MORGAN entretenía al público cada noche. 

 

E incluso tiempo después de haber conocido a BERT SCHNEIDER

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